martes, 27 de abril de 2010

Prefacio

Me gustaría pensar que Michelle y todo el misticismo que le rodea no es algo creado por mi imaginación frenética. Hay ciertas cosas que, pensándolo racionalmente, serían suficientes para demostrar que no existe, al menos no en este plano. Debe ser algo acerca de como su sonrisa me derrumba por completo, o el efecto que tiene su mirada en mi, lo que le da mas irrealidad al asunto.

La verdad es que a Michelle no la acabo de conocer. Tenemos como se dice, cierta historia. Cierta dolorosa historia, si se me permite agregarlo. Dolorosa para mi. Pero ya en ese entonces su solo recuerdo me llevaba a limites demenciales en mi actitud. Recuerdo que sufrí, que mas que cualquier cosa, sufrí. Pensaba que ya el corazón no me daba para mas. Pero si dio, y eventualmente deje de sufrir.

Hasta que volvió. Cuando volvió, lo confieso, mi voluntad estaba dividida. La quería a ella, si, por sobre cualquier otra cosa en el mundo. Pero había algo ácido dentro de mi, completamente lleno de maldad que solo gritaba VENGANZA!

Por un corto período de tiempo ese coagulo de odio en mi interior hacia intermitentes intentos por controlarme por completo. Nunca llego a dominarme enteramente. Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos, a veces salia a la superficie. Y es entonces que, me avergüenza admitirlo, si hacia todo lo posible por hacerla sufrir a ella. Michelle una vez me dijo que la odiaba. No era del todo cierto.

Pero deje atrás el pasado y ahora estamos en un estado confuso. Estoy completamente decidido a ser feliz con ella... pero ella no. No conmigo al menos. Aunque quisiera con todo corazón pensar lo contrario.

Ahora estoy solo en una isla. Ella se fue. O yo me fui. No lo he descubierto aún como fue que llegue a este punto. El hecho es que estoy solo. Y por solo me refiero a que Michelle no esta conmigo. Por un lado, algo me dice que su vuelta a mi será solo cuestión de tiempo, y me alegra por momentos que me ame lo suficiente para estar dispuesta a volver. Por otro, mi pesimismo innato me dice que esto fue solo una excusa para liberarse de mi.

Nunca lo sabré, no hasta que vuelva, al menos. Hasta entonces voy a seguir escribiendo todo lo que me gustaría decirle y lanzarlo al mar en una botella, a ver si alguna marea de destino lo lleva a donde se encuentra ella, y así entienda, y vuelva. Por ahora, soy solo un rompecabezas incompleto.

Michelle, es la autora. Yo soy el drama.

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