miércoles, 28 de abril de 2010

Día 1 Percepción del tiempo


"la percepción del espacio y el tiempo depende del estado de movimiento del observador o es relativa al observador."


Soñé que estábamos juntos. Quiero decir, estabas tu y estaba yo. Era tu ciudad, era tu clima. Las calles de piedra se recortaban contra tu figura vestida de nuevo con el vestido verde de flores que tenías el día que decidiste que lo mejor para los dos era dejarme de nuevo. Pero no estabas conmigo. Es decir, yo estaba ahí, pero tu no estabas conmigo, estabas con otro. Yo intentaba hablarte, pero en este mundo que era tu mundo, yo nunca había existido.

He pensado todo el día en ese sueño. Y he pensado que quizás tuviste razón y esto no era cosa del destino. Quizás, de hecho, nunca fuiste mía. Eso dice mi lógica. Pero siento otra cosa. Porque, ¿como esto no va a ser el destino? ¿Como no es este el sentimiento definitivo, lo infinito por naturaleza, el sueño venido a realidad por pura acción de la casualidad? ¿como no vas a ser mía si eres lo que me impulsa?

Otra vez el sentimiento de que estoy perdiendo el control. Ahí esta, otra vez, el sentimiento de frustración, de cólera y confusión hechas una pistola cargada. No dejo de esperarte en esta roca vacía que se ha convertido mi vida sin tus besos. En esta condición masoquista donde yo personalmente elijo las herramientas con las que vas mutilando mi corazón con cada día, cada minuto que pasa y no vuelves, pero que pasan tan lentos como las montañas tardan en caer.

El tiempo. El tiempo que pasa inexorable y no cicatriza. Estoy sintiendo de nuevo los síntomas de abstinencia de cuando deje los opiáceos. Las nauseas, el sudor frío, la desesperación en el estomago que no se quita con ninguna bebida, ni con ninguna noche. Noches con manos que no son las tuyas, ni tu olor, que disfruto como se queda en mi piel por días, noches con putrefacto aliento a cigarrillos a flores marchitas, a sin esperanza.

Y creo que justamente es la esperanza, esa abstracción inútil en la que nunca creí ni en esas noches ni en las otras, es ahora lo que me mantiene vivo.

1 comentario:

DINOBAT dijo...

El dolor no tiene amigos...